A la hora de catar un vino se utilizan los cinco sentidos, la vista, el olfato, el gusto, el tacto e incluso el oído. Todas las fases de análisis son importantes, pero el que se experimenta más es desde el paladar. Nos permite percibir los cuatro sabores conocidos:
- Salado
- Amargo
- Dulce
- Ácido
