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4 trucos para mantener tu vino fresco en verano

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Guía de supervivencia: Cómo mantener el vino fresco en la playa o la piscina

No hay nada como relajarse frente al mar o al borde de la piscina con una buena copa de vino. El problema llega cuando abres la botella y, a los diez minutos bajo el sol, el vino blanco parece un caldo y el rosado ha perdido toda su gracia.

Mantener la temperatura ideal al aire libre en pleno verano es un auténtico reto. Pero no es imposible.

Aquí tienes la guía de supervivencia definitiva para que tu vino se mantenga perfectamente frío, desde la primera hasta la última copa.

1. El enemigo número uno: El cristal al sol

Si dejas la botella expuesta directamente a los rayos del sol, se calentará en tiempo récord. El primer paso es la prevención.

  • Busca siempre la sombra: Mantén la botella debajo de la sombrilla, dentro de un capazo o envuelta en una toalla húmeda.
  • Entierra la botella: Si estás en la playa, un truco clásico es hacer un agujero profundo en la arena húmeda (cerca de la orilla pero a salvo de las olas) y meter la botella allí. La arena subterránea está mucho más fría.

2. Accesorios clave que salvan vidas (y vinos)

Olvídate de cargar con una pesada cubitera de hielo tradicional. Hoy en día existen opciones mucho más cómodas para llevar en la mochila de la playa:

  • Fundas de gel congelables: Son ligeras, no ocupan espacio y se ajustan como un guante a la botella. Guárdala en el congelador la noche anterior y envuelve el vino justo antes de salir de casa.
  • Bolsas enfriadoras portátiles (Ice Bags): Son bolsas de plástico grueso y resistente con asas. Solo tienes que meter la botella, un poco de agua y unos cubitos de hielo. Son comodísimas de transportar.
  • Termos para vino (de acero inoxidable): Existen botellas térmicas de doble capa diseñadas específicamente para el tamaño de una botella de vino. Pasas el vino frío ahí dentro y se mantendrá helado durante horas.

3. El truco de las uvas congeladas

Nunca, bajo ninguna circunstancia, le eches hielos de agua al vino para enfriarlo; terminarás aguándolo y destrozando sus aromas.

Si el vino ya se ha calentado en la copa, utiliza uvas congeladas. Actúan como cubitos de hielo flotantes, enfrían la copa al instante y, además de quedar muy estéticas, no alteran el sabor del vino. Cuando termines, te las puedes comer.

4. ¿Y qué pasa con las copas?

Llevar copas de cristal fino a la playa es deporte de riesgo. La mejor alternativa para mantener la temperatura son los vasos o copas térmicas de acero inoxidable. Mantienen el frío muchísimo mejor que el plástico y son irrompibles.

Si usas vasos de plástico rígido, intenta no cogerlos todo el tiempo con la mano por la base, ya que el calor de tu cuerpo se transferirá directamente al líquido. Sostenlos por el tallo o déjalos en un soporte.

Este verano, que el calor no arruine tus momentos de relax. Con un poco de previsión y el accesorio adecuado, tu vino estará siempre en su punto. ¡A disfrutar del verano!

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